La producción de arándanos en Argentina no repunta y lejos quedó la época en la que las hectáreas crecían en el país. De las 4700 hectáreas de hace ocho años, quedan ahora unas 2700. En las exportaciones, la caída también se evidencia: en 2020 se enviaron a mercados internacionales unos diez millones de kilos de fruta fresca. En 2021, esa cifra descendió a 8 millones de kilos.
Perú es, en gran medida, la explicación de la merma en las exportaciones: el país latinoamericano exporta hoy en día 150 millones de kilos.
La cosecha empieza en agosto en el hemisferio sur y ya empiezan a surgir las primeras preocupaciones, como consecuencias de la invasión rusa a Ucrania. “Nuestras preocupaciones son por la logística, la parte marítima con tránsito muy largo sin tiempos seguros de arribo nos afecta la calidad el producto”, dijo a #TareaFina Alejandro Pannuzio, presidente de APAMA y del Comité Argentino de Arándanos.
Los mercados mayoritarios donde más se consume arándanos son Estados Unidos y Europa. En ambos casos, el traslado es por barco. A destinos como Israel o Indonesia se llega por aéreo, “pero es cada vez menos lo que mandamos allí” contó el productor.
Según los productores locales, la falta de competitividad es lo que ubica mal a la Argentina en la situación el mercado internacional. “Antes teníamos una presencia muy fuerte en Estados Unidos y Europa, pero las malas decisiones políticas de acá han achicado la actividad y se perdieron puestos de trabajo y divisas de la exportación”, explicó.
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