Enrique Cresto tomó la decisión de ser protagonista en la discusión provincial del PJ de Entre Ríos. El legislador quiere tener voz y voto en la mesa de negociación de la fórmula del peronismo para la Casa Gris. Para lograrlo, apuesta a mostrar la unidad de Concordia, segundo padrón más importante detrás de Paraná, como principal prenda de cambio.
En esa mesa, en una de las sillas con poder de veto se sienta José Lauritto, intendente de Concepción del Uruguay que quiere ser el candidato de la oposición a la gobernación. En ese escenario, al menos dos dilemas aparecen en primera instancia. El primero es que en Entre Ríos rige la ley de paridad de género desde 2020 y, por lo tanto, solo uno de ellos podría estar en la fórmula.
El segundo, no plasmado en ninguna norma, pero sí arraigado en los usos y costumbres de la rosca política entrerriana, es que ambos son dirigentes de la costa del Uruguay. La tradición del peronismo muestra que la propuesta electoral para la gobernación busca un equilibrio que represente ambas márgenes de la provincia.
Paraná no cederá fácilmente su lugar en las primeras líneas de la boleta. La dirigente de la capital con mayor proyección es la intendenta Rosario Romero. La jefa local había deslizado interés por gobernar la provincia y era una de las potenciales candidatas, pero en los últimos días dio señales de que competirá por la reelección en su ciudad. Si Romero custodia al peronismo paranaense, con chances de lograr un nuevo mandato, también hará valer su aporte en la mesa de discusión.
Enrique Cresto por el PJ de Entre Ríos
Con los dilemas por la paridad de género y de costas, Cresto emprendió la tarea de instalar su nombre como posible candidato a la gobernación. En su equipo saben que no será tarea fácil imponerse en la discusión, pero confían en que el peso electoral de Concordia les habilitará un voto de calidad en las negociaciones. La apuesta de máxima es a ser el candidato a gobernador y como mínimo, incidir en la compañera de fórmula de una eventual candidatura de Lauritto.

Como contó este medio, el mandatario uruguayense está decidido a jugar en el próximo año electoral y en las últimas semanas aceleró en la fase de posicionamiento, con dirigentes mencionándolo como el candidato que “les gusta”. Cresto aprovechó el viento de cola y también elevó el perfil moderado que había cultivado durante los primeros años de gestión de Rogelio Frigerio.
En el entorno del diputado provincial ven como escenario una ausencia de liderazgo peronista y están convencidos de que una fórmula sin una figura de Concordia no tiene posibilidades de ganar. Ante ese diagnóstico, plantean que Cresto cultivó una mayor proyección provincial que Lauritto, a quien le reconocen trayectoria y capacidad, pero en quien ven menos instalación que el legislador. “Enrique fue funcionario nacional y en esa etapa caminó toda la provincia. En todos los pueblos hay obras que él gestionó”, apuntan en referencia a su paso como titular del Enohsa durante la presidencia de Alberto Fernández.
La fórmula del peronismo
Aunque en su equipo agitan la candidatura, el diputado modera el entusiasmo asegurando que lo importante, primero, es la reconstrucción del partido. Sobre todo, en su ciudad, que sufrió la dispersión tras la derrota de 2023. Para consolidar la unidad, Cresto cuenta con un aliado circunstancial clave: Gustavo Bordet. El exgobernador y hoy diputado se encomendó a la tarea de ser el conductor del consenso para ofrendar al PJ provincial un padrón peronista concordiense cohesionado y listo para apoyar la propuesta en 2027.
En la ciudad, el PJ tiene cuatro concejales. Dos, Claudia Villalba y Jorge Mendieta, responden a la conducción de Cresto.
“Enrique conversa con todos los precandidatos. Lo importante es que el partido esté unido para recuperar la provincia y que la ciudad recupere protagonismo. Los nombres vendrán después”, señalan. Como antecedente, citan el caso de la última contienda electoral y remarcan la ausencia de Concordia en la fórmula provincial.
En el peronismo local están convencidos de que ese fue un factor determinante para la derrota. En 2023, la boleta estuvo encabezada por Adán Bahl, de Paraná, y Claudia Monjo, de Villaguay. El otro antecedente en democracia data de 1999, cuando el PJ se alió en el frente Todos por Entre Ríos y la fórmula estuvo encabezada por Héctor Maya, de Gualeguaychú, y Faustino Schiavoni de Nogoyá. Ese año la victoria quedó en manos de la Alianza que en la provincia lideró Sergio Montiel.
“El año que viene es una oportunidad histórica en la que el peronismo no puede darse el lujo de dejar a nadie atrás”, apuntan.
Sergio Massa o Axel Kicillof
Según publicó Letra P, Cresto fue uno de los primeros dirigentes entrerrianos en abrazar la proyección nacional de Axel Kicillof. El diputado provincial estuvo presente en el acto de lanzamiento del gobernador bonaerense y lo hizo junto a Ángel Giano, expresidente de la Cámara de Diputados durante la gestión de Bordet. Sin embargo, el exintendente de Concordia decidió no mostrarse en las actividades que los emisarios kicillofistas organizaron en la provincia este año.

Con cautela y para sostenerse en una posición que esquive “la interna bonaerense”, Cresto estuvo ausente tanto en Paraná como en San José y prefirió mantener distancia de ese armado. Parte de la dirigencia provincial del PJ tributa a los intereses del otro aspirante presidencial del peronismo, Sergio Massa. Entre ellos, el diputado Guillermo Michel y el legislador provincial Juan José Bahillo, ambos con diálogo fluido con el concordiense.
En el equipo de trabajo de Cresto explican el acercamiento a Kicillof por su pasado como funcionario nacional. “Son relaciones que cosechó cuando estuvo en el Enohsa, por eso lo invitaron a aquel acto”, contó alguien que diagrama su estrategia. En el mismo sentido, recuerdan que cuando comandó el organismo nacional trabajó en conjunto con Malena Galmarini, entonces titular de AySA. “Habla con los dos sectores y no tiene problema con ninguna candidatura”, advierten.






