Alicia Reynoso es entrerriana, oriunda de Gualeguaychú, y es la primera mujer en ser reconocida por el Estado como veterana de la Guerra de Malvinas. A 40 años de aquella gesta patriótica que marcó a la Argentina para siempre, recuerda cómo con sus 24 años encabezó el primer Hospital Militar de Campaña que el país apostó en Comodoro Rivadavia, Chubut.
Junto a 5 mujeres enfermeras, Alicia encabezó la primera misión de asistencia sanitaria que el país apostó en continente, para atender a soldados que llegarían con heridas de guerra.
“Participamos no como novias, esposas, o madres, estábamos codo a codo como militares en un gobierno de facto y eso fue una lucha muy desigual porque nos enfrentábamos a un poder patriarcal de las Fuerzas Armadas” es lo primero que recuerda de aquella misión.
Aún así, sostiene Alicia, ser militares “nos igualaba, y el militar no duda, no cuestiona, no piensa, nos dieron la orden y marchamos hacia el sur. Busqué a mis 5 mejores mujeres que estuvieran acostumbradas a manejarse con el estrés y nos fuimos a Comodoro Rivadavia” recuerda.
Cuando llegaron, la mayoría pensaba que no iba a pasar nada, que quedaría en una misión más. Hasta que llegó el 1ero de mayo, y llegaron los primeros bombardeos. “Ahí nos dimos cuenta de la realidad, que nunca pensamos que llegaría tan rápido” reconoce, en diálogo con #TareaFina, este jueves por la mañana.
Sobre sus días en la guerra, Alicia recuerda que “nosotras estábamos acostumbradas a ver llegar heridos, a las cirugías, pero admirábamos cómo esos jóvenes valientes con las heridas del cuerpo, heridas de guerra, llegaban con dolor en el cuerpo pero además con heridas en el alma: ellos querían volver, tenían el dolor de haber dejado a su familia y sus amigos en la trinchera”.
“Cuando nos veían ahí, en el Hospital de campaña, nos preguntaban qué hacíamos ahí, que no estábamos en nuestras casas, fuimos también entonces un poco hermanas y amigas” agrega. “Ahí también entendimos que era ahí dónde teníamos que estar: en la contención”.
Ser mujer en una guerra “de hombres”
A pesar de haber sido reconocidas por el Congreso de la Nación, las mujeres de la guerra han sido invisibilizadas a lo largo de los años. Recién desde 2009, cuando Alicia comienza a alzar su voz, Argentina empezó a conocer que en Malvinas también había habido mujeres.
¿Cómo fue esa convivencia como personal militar dentro de las Fuerzas Armadas? “En 1982 las violencias verbales estaban tan naturalizadas que las tomábamos como tal, estábamos en una sociedad hiper machista y nosotras en una institución machista pensada para y por los hombres, no nos llamaba la atención cómo nos trataban” recuerda. Sin embargo, aclara en seguida, “hoy no lo podrían hacer porque la cosa ha cambiado”.
A 40 años, y después de más de tres décadas de negación, Alicia reconoce que “el olvido de después, terminada la guerra, fue mucho más doloroso y nos marcó más que la guerra misma, es feo ser un NN entre tus pares, entres tus camaradas” asegura.
“Aún estando reconocidas por el Congreso nos decían que no somos lo que somos, con medallas y diplomas. Intentaban silenciarlo y casi lo logran, pero tenemos voz, estamos vivas, tenemos una historia que contar” dijo esta mañana, cuarenta años después, al aire de la radio pública de Concordia.
“El movimiento de mujeres no nos apoyó”
Si bien no hubo mujeres caídas ni soldadas, Malvinas también fue la guerra de estas enfermeras que con profesionalismo y calidez supieron contener a los soldados argentinos que llegaban a tierra chubutense heridos tras los bombardeos ingleses.
“Y nos dejaron afuera de la historia solo por una cuestión de género, porque relataron que la guerra era de hombres y aparecimos nosotras diciendo que también estuvimos, porque ser veterano no es ir a cobrar al cajero automático todos los meses”, cuestionó.
Sobre la lucha por ser reconocidas, Reynoso cuestionó que “ningún movimiento de mujeres nos apoyó ni se hizo eco, luchamos solas desde siempre”, lamentó.
“Las que vimos la guerra con ojos de mujer tenemos el legado y el orgullo de haber defendido la patria, también vimos el dolor de la guerra, el olor de la guerra, el horror de la guerra y nuestra misión es en las escuelas, no queremos que eso pase de nuevo” concluyó.-






