Luego de un año en que se reactivaron las críticas contra los Colegios de Corredores y Martilleros, el rol de esas instituciones volverá a estar en tela de juicio este año, en el que probablemente vuelva a debatirse sobre una posible desregulación inmobiliaria.
La concentración de poder y la tendencia al monopolio que le endilgan muchos colegiados a algunos Colegios profesionales hace cada vez más ruido en una industria en plena transformación tecnológica. En ese sentido, se siguen alzando voces contra la falta de transparencia que propician los dirigentes históricos y la falta de apertura a un mercado más amplio y competitivo.
En la misma línea, uno de los temas más polémicos se relaciona con la obligatoriedad de la colegiación y de la matriculación. Además de tener que estudiar tres años o más en universidades privadas, los requisitos que los nuevos profesionales deben cumplir para insertarse en el mercado –entre otros, certificados habilitantes, avales profesionales de otros colegiados, certificados de colegiación, etc– resultan, según narran, «verdaderos obstáculos».
Según señalaron diversos profesionales, hay exigencias que incluso se manejan de forma discrecional. “Queremos volver a ser un colegio para todos, hecho por y para los matriculados. Que garantice transparencia, participación, orden presupuestario y servicios reales para los colegas. Hoy las decisiones se concentran en pocas manos y los matriculados quedan afuera de las discusiones importantes que solo se informan una vez tomadas”, indicaron durante la última campaña Germán Solari y Carolina Ledesma, de la lista Gestión Inmobiliaria, que le ganó al espacio liderado por la ex presidenta del Colegio Inmobiliario de Entre Ríos, María Paula Armándola.
Como sucede en otras provincias, en Entre Ríos también critican la denominada “guerra contra las franquicias” en la que se ha embarcado el Colegio hace años. Los matriculados advirtieron que ese foco ha supuesto una erogación millonaria de dinero de parte de la institución en batallas judiciales que, en la gran mayoría de los casos, han resultado en reveses.
A su vez, el rol de las instituciones está en crisis por la probada influencia que los Colegios de Corredores y Martilleros vienen ejerciendo sobre diversos municipios para que dicten ordenanzas en contra de nuevos modelos de negocio más competitivos.





