
A menos de un año de las elecciones, el intendente de Concordia, Francisco Azcué, envió al Concejo Deliberante un proyecto de Presupuesto 2027 que busca consolidar la principal bandera de su gestión: la obra pública. La iniciativa prevé destinar $37.000 millones a trabajos de infraestructura, casi el doble de los $18.850 millones presupuestados originalmente para 2026, y aparece alineada con el discurso que el propio jefe comunal viene construyendo para justificar su búsqueda de un segundo mandato.
El presupuesto total asciende a $165.000 millones y proyecta que la inversión física, integrada por obras públicas y bienes de capital, represente el 25,1% del gasto total municipal. Desde el Ejecutivo sostienen que ese crecimiento será posible gracias a una reorganización del gasto corriente y a una estrategia financiera que permitiría sostener las inversiones sin recurrir a nuevo endeudamiento.
Azcué confirmó que competirá por la reelección en 2027 y fundamentó esa decisión en la necesidad de darle continuidad a un plan de transformación urbana que, según afirma, requiere dos mandatos para concretarse. “Necesitamos ocho años”, sostuvo al explicar su intención de someter su gestión a un nuevo examen electoral.
En ese esquema, el Plan de Infraestructura y Desarrollo hacia el Bicentenario, mencionado reiteradamente en el proyecto presupuestario, funciona como mucho más que un programa de gobierno: es la columna vertebral del proyecto político del oficialismo para llegar a 2031, cuando la ciudad cumpla 200 años.
Del ordenamiento a la inversión
Desde comienzos de 2026, el intendente viene planteando una secuencia narrativa clara: primero ordenar las cuentas municipales, luego incrementar las inversiones.
En febrero presentó formalmente el plan de infraestructura asegurando que, tras dos años de saneamiento financiero, la Municipalidad estaba en condiciones de ejecutar la mayor inversión en obras con recursos propios de la historia local. Entonces anunció que el 20% del presupuesto estaría destinado a infraestructura y expresó la aspiración de elevar ese porcentaje hasta el 35%.
Durante el año se pusieron en marcha distintas etapas del programa. La gestión informó inversiones cercanas a los $20.000 millones para obras de pavimento, saneamiento urbano, recambio de redes de agua y cloacas, alumbrado e infraestructura vial. También avanzó con la adquisición de una planta de adoquines y proyectó una planta asfáltica propia.
Más recientemente, Azcué anunció una nueva etapa de pavimentación y obras pluviales por más de $2.400 millones, financiada con recursos municipales.
En ese contexto, la previsión de $37.000 millones para 2027 aparece como un nuevo escalón dentro de una estrategia que la gestión pretende exhibir como su principal activo electoral.
Las dudas de la oposición
Sin embargo, la apuesta no está exenta de cuestionamientos. Desde distintos sectores opositores vienen poniendo en duda que el municipio pueda ejecutar efectivamente los niveles de inversión anunciados.
Una de las críticas más directas provino de Silvia Dri, referente de Compromiso por Concordia, quien cuestionó los anuncios oficiales sobre obra pública y sostuvo que los niveles de ejecución observados durante la gestión no respaldaban las metas difundidas por el Ejecutivo. Según planteó, la inversión efectivamente ejecutada en años anteriores habría estado muy por debajo de los porcentajes que Azcué proyecta alcanzar.
También durante la discusión del Presupuesto 2026, el bloque justicialista elevó pedidos de informes reclamando precisiones sobre contrataciones, política salarial, estructura de gastos, endeudamiento previsto y distribución de partidas vinculadas a Obras Públicas.
A ello se suma que durante este año el municipio debió aprobar ampliaciones presupuestarias y realizar múltiples refuerzos de partidas para atender gastos y compromisos de gestión, incluido un incremento presupuestario superior a $8.200 millones aprobado durante el ejercicio.
Por eso, más allá de la discusión técnica que comenzará en el Concejo Deliberante, el proyecto tiene una inevitable lectura política. Mientras Azcué busca instalar la idea de que Concordia atraviesa una etapa de inversión histórica financiada con recursos propios y orientada a transformar la ciudad hacia el Bicentenario, la oposición advierte que el desafío no es anunciar más obras sino demostrar capacidad para ejecutarlas.
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