El diputado nacional por Entre Ríos, Guillermo Michel, y el ex ministro de Agricultura de la Nación, Juan José Bahillo, coincidieron en cuestionar la escalada diplomática del Gobierno contra el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, en un momento en que la relación bilateral es clave para la producción y el empleo nacional.
Las críticas surgieron luego de que Javier Milei profundizara su enfrentamiento público con Lula y se involucrara en la campaña electoral brasileña, generando preocupación en sectores productivos y en especialistas en política exterior.
Error político
Michel sostuvo que involucrarse en la política interna de Brasil y atacar a su presidente constituye “una torpeza” con impacto directo en la economía argentina.
“Independientemente del error político que implica involucrarse en la elección de un país hermano como Brasil y agredir a un gran dirigente como Lula, es una torpeza atacar a su presidente”, afirmó.
El diputado recordó que Brasil es el principal destino de las exportaciones argentinas, con un 14% del total a junio de 2026, según datos oficiales. “La Argentina, la industria argentina y el trabajo argentino están por sobre cualquier alineamiento político de los dirigentes de turno”, agregó.
Rehén ideológico
En sintonía con Michel, Juan José Bahillo advirtió que la escalada diplomática impulsada por el Gobierno pone en riesgo sectores productivos estratégicos.
“La política exterior no puede ser rehén de las preferencias ideológicas de un presidente. Brasil es el principal socio comercial de la Argentina y una relación estratégica para nuestra producción, nuestras industrias y miles de puestos de trabajo”, expresó.
Bahillo fue más allá y señaló que las decisiones del Presidente no afectan solo su imagen: “Cuando decide escalar un conflicto diplomático por razones personales o ideológicas, pone en riesgo las exportaciones, las inversiones y el trabajo de miles de argentinos. Es una enorme irresponsabilidad”.
Entre Ríos, directamente afectada
Bahillo remarcó que la tensión con Brasil impacta de manera directa en la estructura productiva entrerriana. “En Entre Ríos lo sabemos muy bien. Nuestra agroindustria, la avicultura, la industria arrocera y muchas economías regionales necesitan previsibilidad y mercados. La diplomacia debe abrir puertas, no cerrarlas”, apuntó.
La provincia mantiene un vínculo comercial histórico con Brasil, especialmente en los sectores avícola, arrocero, citrícola y maderero, que dependen de la estabilidad del Mercosur y de la cooperación bilateral.
Un conflicto que preocupa al sector productivo
Economistas y cámaras empresarias advierten que una profundización del conflicto podría afectar el intercambio bilateral, que supera los US$ 31.000 millones anuales y sostiene miles de empleos en la industria automotriz, agroindustrial y de bienes de capital.
La tensión diplomática también coincide con un momento de renegociación de acuerdos comerciales dentro del Mercosur y con la necesidad de sostener mercados externos en un contexto de desaceleración económica interna.






