El dirigente nacional del MST en el Frente de Izquierda Unidad, Alejandro Bodart, visitó este miércoles Paraná y desplegó una agenda marcada por el acompañamiento a los conflictos provinciales y el rechazo frontal a la reforma previsional que impulsa el gobierno de Rogelio Frigerio. La jornada incluyó una visita al acampe docente instalado hace semanas frente a Casa de Gobierno, un encuentro con trabajadores de Granja Tres Arroyos y un acto colmado en la sede de la Unión Árabe, donde la izquierda planteó que atraviesa “una oportunidad histórica” para disputar poder en la Argentina.
Bodart llegó a la capital entrerriana acompañado por las dirigentes Nadia Burgos y Sofía Cáceres Sforza, secretaria general de SITRADU. En el acampe docente, expresó su solidaridad con la lucha por salarios y condiciones laborales, y escuchó a los trabajadores de la avícola que llevan dos meses sin cobrar y exigen la reapertura de la planta en Concepción del Uruguay. “Este modelo económico solo favorece al empresariado y deja a los trabajadores en la desazón”, sostuvo.
Durante el acto “La izquierda ante un desafío histórico”, Cáceres Sforza advirtió sobre el ataque a las universidades y el incumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario. Planteó que la única salida es recuperar las herramientas históricas de organización: “Nuestra clase tiene que democratizar los sindicatos y ponerlos al servicio de las luchas. Si hoy el gobierno ofrece algo es por la movilización masiva, no por voluntad propia”.
Burgos centró su intervención en la reforma previsional provincial, a la que calificó como un proyecto que “nos quiere hacer trabajar hasta morir”, denunciando que eleva la edad jubilatoria hasta los 68 años y avanza sobre el 82% móvil. También vinculó la crisis de Granja Tres Arroyos con un modelo económico que “fracasa en Entre Ríos” y reclamó un rumbo que priorice trabajo digno, educación, salud y jubilaciones adecuadas. “No aceptamos que el futuro de la provincia sea la resignación ni que se condene a nuestros jubilados a vivir peor”, afirmó.
Bodart, en tanto, abrió su discurso con una denuncia al genocidio en Gaza, Cisjordania y el Líbano, y sostuvo que no habrá paz mientras exista “un Estado colonialista que avanza sobre territorios ajenos”. Luego se enfocó en la coyuntura nacional y aseguró que la izquierda vive un crecimiento inédito: “Es una oportunidad única para provocar los cambios que se necesitan. El gobierno nacional está desgastado y el peronismo ya fracasó: solo ofrece viejas recetas”.
El dirigente afirmó que el ascenso del Frente de Izquierda y de la figura de Myriam Bregman expresa el hartazgo social y la búsqueda de una alternativa coherente. “Nos hemos ganado este lugar porque no nos vendemos y no nos interesa la política que enriquece a pocos y empobrece a millones”, dijo. También planteó que la izquierda debe convertirse en una fuerza capaz de disputar el poder con un programa común y debates democráticos: “Nos preguntan si podemos gobernar. Nosotros decimos que tenemos que gobernar, porque si no, estas condiciones miserables de vida se van a profundizar”.
Bodart cerró con un mensaje dirigido a quienes se identifican con posiciones progresistas: “No vamos a hacer alianzas con quienes sostienen este modelo. Llamamos a romper con ese cadáver maloliente que es hoy el PJ y a construir una fuerza que enfrente a los ricachones que se llevan todo. Queremos cambiar este país y lo vamos a hacer con quienes no se venden ni transan”.






