En medio de la recesión más profunda de los últimos 30 años, con caída del consumo, cierre de pymes y desplome industrial, Argentina registró en mayo un dato que encendió alarmas en el arco político y productivo: récord histórico de importaciones de carne de cerdo (5.900 toneladas), aviar (5.600) y vacuna (3.400).
Según Guillermo Michel, el dato confirma un fenómeno que se viene acelerando desde comienzos de año: la apertura indiscriminada de importaciones en un mercado interno deprimido, con costos dolarizados y salarios pulverizados.
En ese contexto, dirigentes opositores como Michel advirtieron que el Gobierno no está aplicando un programa económico, sino “imponiendo un modelo social” que redefine la estructura productiva del país.
“No quieren un programa económico, quieren un modelo social sin industria ni clase media”
La frase sintetiza la preocupación que atraviesa a economistas, sindicatos y sectores productivos: el ingreso masivo de alimentos importados en plena recesión no responde a una estrategia antiinflacionaria, sino a un rediseño profundo del modelo económico. Según las declaraciones, el Gobierno de Javier Milei estaría impulsando un esquema que destruye la industria nacional, achica la clase media, rompe la movilidad social, y empuja a la economía hacia un patrón primario-exportador.

“Buscan peruanizar a la Argentina”, sintetizó Michel, en referencia a un modelo de salarios bajos, consumo deprimido y dependencia de importaciones baratas.
Los datos económicos de los últimos meses muestran una caída del 20% al 30% en sectores industriales clave. Al mismo tiempo, exponen el desplome del consumo masivo, con supermercados vendiendo menos que en pandemia. También se registran importaciones récord en rubros sensibles como alimentos; cierre de pymes y suspensiones en frigoríficos, textiles y metalmecánicas. Además, los salarios reales están en su peor nivel desde 2003.
Las advertencias previas
Michel fue uno de los primeros en advertir que el Gobierno está impulsando un esquema que “no es económico, es social”.
En una columna de opinión publicada días atrás Michel señaló que el ajuste nacional y provincial está destruyendo ingresos y que la apertura importadora golpea a la producción entrerriana.
En ese sentido, el legislador sostuvo que el anticipo de coparticipación que tomó Rogelio Frigerio implica un costo de $5.000 millones mensuales para la provincia. «El Gobierno premia a los gobernadores que acompañan sus leyes y castiga a los que no», apuntó.
En mayo de 2026 tuvimos récord de importaciones de carne de cerdo (5.900 toneladas), carne aviar (5.600 toneladas) y vacuna (3.400).
— Guillermo Michel (@MichelGuilleOK) June 23, 2026
No quieren aplicar un programa económico, quieren imponer un modelo social.
Un modelo social sin industria, sin clase media y sin posibilidad de… pic.twitter.com/ufd02sQ3C8
En ese marco, el récord de importaciones aparece como una pieza más de un modelo que, según Michel, “licúa salarios, destruye industria y consolida un país para pocos”.
Según la oposición, la paradoja es evidente: Argentina, uno de los mayores productores de alimentos del mundo, importa carne en niveles récord mientras frigoríficos locales reducen turnos o directamente frenan producción. Empresarios del sector ya habían advertido que la apertura indiscriminada desplaza producción local, destruye empleo, y genera un daño difícil de revertir.






